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viernes, 11 de septiembre de 2009

el 11 de septiembre

Hay temas que siempre resultan ser candentes. Un viejo refrán decía que "es como mencionar la cuerda en casa del ahorcado". Eso le ocurre a los alemanes al hablar de la WWII, y nos ocurre a los colombianos en los temas asociados al narcotráfico. Eso le ocurre a los japoneses al hablar de Hiroshima. Y eso mismo le ocurre a los norteamericanos con el 11-s.

De todos los temas posibles, el 11-S se ha convertido en un tema vetado para las agencias de publicidad, e incluso en muchos casos para pensar sobre el propio tema. Así que nunca deja de ser interesante pensar que ocurre cuando alguien se atreve a tocar el tema.

Y eso ya ha ocurrido varias veces. Más de las que pensamos, de hecho. El caso más reciente es el de la WWF, que siempre ha tenido una publicidad dolorosa e impactante.








Pero no ha sido el único caso. El diario "El país" en España lo hizo ya en 2004.





La empresa de cosméticos India Vandana Luthra Curls and Curves también lo hizo en 2006




¿Y qué a ocurrido en cada caso? Lo mismo. Cientos de comentarios en contra, voces de protesta que se hacen eco en todo el planeta, peticiones de retiro de la publicidad, acusaciones entre cliente y agencia publicitaria y posteriores disculpas de la agencia realizadora de la publicidad y un profundo acto de contricción.

El caso de la WWF no es la excepción, y ya en su web aparece el video de disculpas y el aviso de que tratarán de eliminar las imágenes de todos los sitios posibles. Igual lo hizo el país en su momento.

Para terminar, un asunto que desde el comportamiento del consumidor me resulta completamente claro:
  • Si pensamos cada una de estas publicidades como idea resultan sin duda atractivas e incluso algunas de ellas bastante bien logradas. Si lo pensamos desde la reacción del público comprenderemos que aunque emocionalmente comparta la sensación que queremos perciba racionalmente no lo hará. Y racionalmente se opondrá a ella, y se quejará.
Ése es uno de los problemas de no pensar la publicidad como un todo sino como fragmentos. De pensar la publicidad sólo desde el mercadeo y no comprender al humano que hay bajo el consumidor.

Y, de ñapa, una reflexión que "desde el tercer mundo" me hago:
  • ¿Por qué cuando es publicidad que denigra de un país del tercer mundo (en el caso colombiano hay tantos y tantos ejemplos, pero también en el mexicano o el boliviano) simplemente es "una anécdota más", pero cuando es del tercer mundo implica rasgar las vestiduras?


Para leer más sobre el tema, Territorio Creativo (aquí y aquí), y además les recomiendo este sitio con publicidades PREVIAS al 11-s, pero que ya anunciaban "por dónde iba el agua al molino..."

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